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Luz Mary Giraldo - Ciudades Escritas


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Ciudades Escritas: Luz Mary Giraldo. 3ra Parte: Ciudades contemporáneas

Ayer es hoy y mañana - Ciudades literarias: tejer y destejer - Inmigrantes y transeúntes - El rumor del astracán: migraciones judías - Los elegidos: la mirada europea - Transeúntes y ciudades - Ciudades en la música y la noche - Marginalidad y Apocalipsis - Fanny Buitrago: El espejo ridículo - Marvel Moreno: la ciudad criticada - Rodrigo Parra Sandoval: la ciudad parodiada - El futuro del presente: R. H. Moreno-Durán


El rumor del astracán: migraciones judías

El rumor del astracán, considerada por Seymour Menton en la línea de la nueva novela histórica o parcialmente histórica (1) , orienta el relato en varias direcciones: por una parte, muestra las peripecias de viaje del europeo a Colombia el arribo al puerto de Barranquilla, las dificultades del extranjero en las oficinas de la aduana y la llegada y ubicación Bogotá. El desplazamiento de judíos a América Latina presenta desde una motivación que repite tanto desde el tema de la aventura como el de la búsqueda de fortuna, siguiendo no solamente una de las inquietudes fundacionales de nuestros países sino, particularmente y en el caso de la novela los pasos de otros compatriotas que han alcanzado éxito y el ascenso social mediante el progreso económico. Otra línea del relato se detiene en las características de la cultura y del;, pueblo judío, mostrando sus convicciones religiosas, sUS'\ tradiciones y creencias, sus costumbres y hábitos cotidianos, festivos y alimenticios, destacándolos en la figura del personaje Jacob, quien sobresale por el respeto y la fidelidad a su fe ya sus convicciones. ¿ El relato también hace un reconocimiento de la ciudad de la época según situaciones, condiciones y lugares que identifican su desarrollo urbanístico, arquitectónico y CfY­mercial en la década del treinta y años más tarde, destacan­do, por supuesto, las condiciones del inmigrante, su proceso de adaptación a la nueva cultura, el cruce y choque de dos mentalidades, las peripecias para adecuarse a un nuevo terri­torio, el aprendizaje de una nueva lengua, la violencia, la discriminación, el racismo y las razones de una sociedad que impone principios capitalistas en los que prima la ley de la sagacidad. Como hilo conductor del relato la novela narra también la travesía de Ruth, quien viaja de Szcuszcyn a con­traer matrimonio con Jacob y encuentra en él frialdad, nor­matividad y poco reconocimiento, lo que la lleva a una fugaz aventura amorosa. Amor y desamor, exilio, aprendizaje, ho­nor y muerte se unen a la trama estableciendo un puente entre la ley de la supervivencia y la honestidad y la mentali­dad pícara y ambiciosa que alimenta el encubrimiento y la impostura, la explotación del más débil, la manipulación del burócrata y los negocios turbios, relacionados en la novela con el contrabando de pieles, la tramitología (en un “país de sellos") y la usurpación de territorio y maltrato al campesino de parte de los poderosos.

La novela se inicia con la muerte de Jacob, generando intriga sobre la causa de ésta en un accidente, situación que se retoma en los capítulos finales en los que se reconoce la defensa del honor y una ofensa a la integridad y la honestidad que implican a David como transgresor de las normas judías, contrabandista de pieles de astracán, patrón y aman­te de Ruth. El marco de la novela alrededor de la muerte, los trámites burocráticos y el contrabando dan lugar a la narra­ción de un tiempo anterior, para contar la historia del desplazamiento de Jacob y Saúl a tierras americanas, vía Nueva York, posteriormente Cuba, luego a Barranquilla y finalmente a Bogotá. La estructura narrativa incorpora formas propias del len­guaje cinematográfico en las 109 secuencias que simulan como en un guión, movimiento de una cámara guiando la imagen, la historia y el discurso a través de escenas sucesi­vas. Estos planos contienen episodios que identifican la épo­ca, referidos, por ejemplo al desarrollo de la radio y la r publicidad, que reflejan la vida de una sociedad en vía de desarrollo comercial; se destaca como una forma del folletín contemporáneo la transmisión de un programa radial en el que un detective chino aclara episodios policiales, cuyo con­tenido implica la búsqueda de esclarecimiento de una muer­te y la exportación de unas sedas. El folletín radial sobre las aventuras de Chan Li Po es un intertexto que se articula a las temáticas policíacas y del contrabando exploradas en la tra­ma de la novela: por una parte, aclaración de la muerte de Jacob y, por otra, exposición del contrabando de pieles de astracán.

El relato del viaje de Jacob y Saúl es asumido como una apuesta motivada por las historias de éxito de Abraham Silver (quien ha amasado fortuna y posición en Bogotá), inicial­mente se relacionará como un viaje de aventuras de un rabino andante; se establecen unas diferencias con el caso,; personas semejantes a David, para quienes viajar a Nueva York es ir a "la tierra prometida" , mientras para los creyentes Jerusalem es la "tierra santa" y otras ciudades serán lugares de paso.

Además de los temas anteriormente anotados, el recorrido por Bogotá traza planos de la ciudad, describe atmósferas, lugares, modos de vida, condiciones sociales y situaciones que remiten directamente a la mirada del inmigrante ya una ciudad que el lector de principios del siglo XXI puede leer como del pasado. Al conformar el signo ciudad, el narrador escoge, como diría Pérgolis en Las otras ciudades referidas a los años cuarenta en Bogotá, "determinadas señales del espacio común y las incorpora a su patrimonio de significados". (Pérgolis, 19) Las leyes judías exigen una manera particular : de vincularse a la ciudad ya una cultura diferente: ha de crearse un cementerio apropiado para enterrar en tierra seca : a sus muertos y para oficiar la ceremonia pertinente; la sina­goga será el lugar de encuentro de la comunidad, espacio donde se consolidan los preceptos, se realizan oficios reli­giosos y se llevan a cabo rituales propios de aquellos seres que pertenecen a "un mundo distinto"; la vida social se eso trecha al margen de los habitantes de otras razas y religio­nes, con el fin de conservar al máximo sus costumbres y normas. Los oficios de los señores pertenecen al área comer­cial, iniciándose como vendedores que recorren de la maña­na a la noche las calles de la ciudad, ofreciendo y vendiendo a plazos .sus mercancías, consistentes generalmente en telas y mantas. Las esposas, mientras tanto, cuidan del hogar. Ellos están en los negocios, ellas en la cocina. El progreso se reco­noce, gradas al trabajo duro, en el resultado de los ahorros que permitirá independencia laboral y de vivienda. Salir de una casa de inquilinato para familias europeas judías a una vivienda propia o independiente es un verdadero ascenso social y económico y una forma de conquistar el nuevo terri­torio.

En la novela la mujer judía es presentada según el respeto máximo por las leyes y como preservadora de principios y costumbres familiares e institucionales; sin embargo, Ruth una transgresora. Desde antes de viajar a América su ca­denota el de quien busca libertad y no acepta el esposo ­que el padre le tiene destinado; en su tiempo de matrimonio Jacob es una soñadora de amores y ternuras, lo que ex­plica su sentimiento de frustración afectiva y sus emociones y ansiedades con el profesor de español y más tarde con su patrón; además, el afán de independencia de sus roles con­vencionales como mujer y esposa, la lleva a ser productiva como empleada en un céntrico almacén de vestidos. El final de la novela la muestra castigada: " atrapada en el maltrato t ajeno que cerraba sobre ella todas sus puertas" y en el capí­tulo inicial se sugiere que Ruth es causante de la muerte de Jacob y de las rencillas de éste con David, pues el primero; acusa al otro de contrabandista y éste se defiende llamando la atención sobre la infidelidad de su mujer. La marca de la deshonra se cierne sobre ella en la ceremonia de entierro al rasgarle la blusa.

Bogotá, con sus "montañas altas y majestuosas", su llo­vizna pertinaz y su frío, y sus gentes de trajes grises, paño­lón, gabardina y sombrero, es una ciudad que crece: tiene edificios y fábricas, calles, avenidas y parques, almacenes, bancos, tranvía y funicular; se escuchan conciertos y retre­tas, se asiste a sitios recreativos, se va de compras, a mirar vitrinas, a comer; unas y otras clases se cruzan en parques y plazas y en ellos se reconocen sus orígenes, su condición social y su cultura. Están la Avenida de la República, la Ave­nida Chile, la Jiménez, el Banco de Colombia, la Estación de la Sabana, el edificio de la Gobernación, las calles del comercio situadas en la carrera 7ª entre la 8ª y la 11ª , el Ca­fé La Florida, San Cristóbal, Barrios Unidos, Chapinero, el Barrio Inglés, la Plaza de Bolívar, el lago Gaitán, la Plaza de las Nieves, la Terraza Pasteur , en fin, aludidos o recorridos (2) , expresando la diversidad que va de la " ciudad de los cinco centavos. Cinco centavos el tinto, cinco el periódico, cinco el tranvía o bus, cinco la embolada”, como lo recuerda Jorge Moreno Clavijo (3) y se afirma en la secuencia 91 de la novela:

Jacob separó los centavos para los pasajes. Miró el letrero que " decía: San Cristóbal-Avenida Chile. Lo pararon en la carrera trece, frente a la Escuela Militar. Durante el camino Ruth pensó en lo costosa que estaba la vida. Cinco centavos el periódi­co, el café y una cajetilla de cigarrillos Pierrot. Era un día soleado. Ruth le propuso a Jacob que después fueran a caminar al lago Gaitán donde oirían valses de Strauss y la quinta Sinfonía de Beethoven. El parque con su rueda de Chicago "era anunciado como el Conny Island de Nueva York en la mitad de Bogotá, Jacob prefirió caminar por el parque que rodeaba la plaza prin­cipal de Chapinero, en donde encontró un local para la libre- , ría. El tranvía con su rechinar avanzó por la carrera trece entre dispersas quintas de estilo inglés recién construidas; fincas; lotes baldíos y trigales. En Chapinero, Ruth se sintió en otro pueblo. Hombres enruanados y remontadoras de calzado mar­caban el lugar. En la plaza tocaba una banda con sus instrumentos de viento y platillos que no cesaban de retumbar. (Bibliowicz, 185)

La barbería es el lugar donde lo privado se hace público, es el espacio de encuentro de los señores. En ella se reconocen eventos y situaciones de la ciudad de comercian­4bogados y negociantes, que dejan ver una sociedad de c le moral, de pícaros aliados con traficantes y explotado­ y que viven del dolor ajeno y del triunfo propio. La novela el hecho de varias maneras: desde un comienzo los inmigrantes extranjeros deben entrar en contacto con trami­tadores para obtener los papeles que aseguran su ingreso al país; existe un tácito acuerdo entre los inmigrantes, residentes extranjeros y quienes ejercen estos oficios, mostrando complicidad y complacencia, lo que asegura su legi­timación. Por otra parte, amparados en el conocimiento de la ley, abogados aliados con otros más poderosos logran chan­tajear a confiados campesinos o provincianos. Es el caso de Alicia, compañera de trabajo de Ruth, quien perdió sus tie­rras y las de su familia en manos de Don Minuto, poseedor de una hacienda al lado de la suya y con papeles la reclamó como propia. La ley del más fuerte se impone cuando la familla no cumple la premisa de "es preferible un mal arreglo que un buen pleito" ya la muerte de su esposo, Pedrito mientras trataba de salvar las tierras de un incendio que se sugiere provocado, debe abandonar el lugar y buscar suerte en la ciudad, convirtiéndose en inmigrante. El relato de Alicia es conmovedor: "Todos habíamos tumbado el monte y t fuimos colonos, pero él tenía papeles. Una vez nos dijo que quería comprarla y en chanza ofreció cincuenta pesos por ella. ¿Pero quién la iba a vender? (...) Quién sabe qué le ha­brá dicho ese abogado, pero un día Don Minuto nos vino con el cuento, que la ley estaba de su parte (...) nos tocaba pagar unas platas" (165-166).

La concepción de ciudad se percibe también en la idea de la fusión de razas y en el encuentro de otras culturas, de buen recibo en las sociedades colombianas y latinoamerica­nas, como parte de la herencia colonial y la vergüenza an­cestral. A la llegada de los extranjeros se daría, como se afirma con ironía en la novela, un salto adelante para "mejorar indiamenta". Un interesante episodio que alude a inmigraciones de ingleses " súbditos de su Majestad" para quienes Reino de la Gran Bretaña solicita visas de residentes, los colombianos con beneplácito preparan en Cartagena un homenaje " del más alto nivel" y " en nombre del Presidente de la República". El racismo hizo una mala jugada: los ingleses no resultaron blancos y de ojos azules, como se esperaría estas tierras, sino de raza negra. El hecho se consideró un insulto de la corona y, tal como se muestra en la novela demuestra el carácter provinciano, parroquial y discriminatorio de nuestras sociedades.

La vida del inmigrante está sujeta al abandono de su territorio ya la nostalgia por el mundo dejado en el lado de allá; depende de la conquista o la asimilación del nuevo lu­gar, el de acá, con sus costumbres, valores, estructuras y len­gua; aprender un idioma es entrar en contacto con lo esencial del lenguaje y del universo del cual éste se desprende y al cual hace referencia, tema explorado con sugestión en la no­vela. El inmigrante se aleja de sus raíces ya su vez las conser­va en la memoria de las tradiciones y de sus valores, que en ocasiones mezcla deformando o fortaleciendo. La referencia a las relaciones entre judíos y antioqueños, propuesta en la "Secuencia 57", se refiere a una historia cultural, a unas geo­grafías cercanas o remotas, a unas costumbres y creencias alteradas o cambiadas, en fin, mostrando nexos y distancias. Los hijos de los inmigrantes le cantan a la tierra de sus ante­pasados. Su vida, dice la novela, "está cargada de fuerzas emocionales, que son más poderosas, cuanto menos se las puede expresar en palabras. y la identidad es una de ellas. Es curioso ver el amor del mundo judío por la tierra que le alberga. Buscan en ellas una identidad, una pertenencia; siem­pre desean integrarse al país, pero conservando su judaís­mo". (130)

Bogotá y los años treinta, las migraciones judías, el desa­rrollo del comercio, la sociedad capitalista, los sistemas de propaganda y divulgación, los avances en radio y comuni­caciones, la vida cotidiana en el ambiente urbano y el inte­rior de las habitaciones de los inmigrantes extranjeros, los oficios de éstos y de sus análogos colombianos, en fin, lo , 0,10 bello y lo feo, se dan cita en esta novela, recorriendo la ciudad, parte de la historia del país, del desarrollo de la burguesía y de "la génesis de la burguesía industrial", en relación también con la historia de las ciudades y las migra­ciones a Latinoamérica.

Es un hecho que en la narrativa colombiana del siglo XX reconoce el tema del inmigrante extranjero en relación y la historia política, económica y social de la época, las ideologías, la visión de cultura, de valores, costumbres y prin­cipios que determinan la identidad y los conflictos ante la misma. Los citados relatos de Gentes en la noria de Brainski y la novela El rumor del astracán de Bibliowicz, son dos mira­das del encuentro con el medio bogotano en las décadas del treinta o cuarenta. En ambos libros el universo es de exiliados judíos pero, en el primero, además de resaltar el respeto por la identidad cultural y religiosa, muestra sus personajes de­dicados a ocupaciones propias de inmigrantes que se incor­poran lentamente al medio a través de las ventas “ al fiado", recorriendo el sur de la ciudad de puerta en puerta. En el segundo, siguiendo el tema de la mercadería ambulante que evo1uciona a pequeños comerciantes y dueños de negocios; de telas, ropa y pieles, el relato subraya el respeto por las tradiciones y los principios religiosos. Además de explorar la época en una ciudad que se desarrolla arquitectónica, ur­banística y comercialmente, atiende ala medida del progre­so de sus habitantes (en este caso inmigrantes) para quienes el ascenso económico y social permite un estar cómodo en una vivienda espaciosa, y reconoce también la sensibilidad del personaje de una sociedad capitalista que promueve la modernización mediante objetos y situaciones que forman parte de la vida privada y doméstica (radio, los muebles y la ropa), o de la vida pública (los transportes masivos, las diversiones en parques y sitios de recreo, la publicidad y la propaganda, los negocios), donde puede exhibirse lo privado y dar una imagen de ciudad mucho más compleja, de mayor extensión y población y con inmigrantes extranjeros o campesinos que luchan por conquistar un lugar y una posición.

 

 

1 Seymour Menton, La nueva novela histórica de la América Latina , 1979­1992. México: Fondo de Cultura Económica, 1993. En nota de pie de página, Menton cita la novela de Bibliowicz, aludiendo a otras que refieren " experiencias de los inmigrantes judíos de Europa oriental a fines del siglo XIX y en el primer tercio del XX" . E 245.

2 Aunque con otras connotaciones y otros propósitos, en algunas no­velas de R.H. Moreno-Durán se destacan las calles como signos. Véase El caballero de la Invicta, Juego de damas y algunos cuentos de Cartas en el asunto. En Juego de damas se destaca una manifestación por las calles de Bogotá que sale del campus de la Universidad Nacio ­nal y se dirige a la Plaza de Bolívar, cuya duración se amplía tempo­ralmente: desde el "bogotazo" hasta el Frente Nacional, pasando por acontecimientos de diversa índole, nacionales e internacionales, concentrándose así espacio y tiempo en "Una historia para ser con­tada bajo el árbol de la pena". La ciudad y la historia, dinámicas en sus conflictos y en su crecimiento pero estáticas en la evolución y solución de sus problemas, como se verá también en Los felinos del Canciller.

3 Jorge Moreno Clavijo. "Despertar artístico en Bogotá". Lecturas do­minicales El Tiempo. Bogotá: 23 de enero de 2000, pp. 4-5.

 

 



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