Protohipertextos

Reseña del artículo "Poles in your face: the promises and pitfalls of hyperfiction" de Jurgen Fauth

En este artículo, Fauth revisa las perspectivas de la llamada hiperficción (o ficción interactiva) como una forma de arte, enfocándose en los aspectos estéticos y en la manera como se diferencia de otros tipos de ficción.

Fauth parte de la observación de que en la WEB la mayoría de la hiperficción existente es poco satisfactoria y de discreto mérito artístico: Once the novelty of clicking on underlined words or outlined icons wears off, there is not much left to be euphoric over-- the stories seem to be lacking in everything but innovative structure, and the structures seem murky and pointless (Una vez agotada la novedad de pulsar las palabras subrayadas o de revisar los iconos, no queda mucho para salir eufórico: a las historias les falta estructura innovadora y las estructuras resultan oscuras y vanas), afirma Fauth. Según este autor, es muy posible que los problemas actuales de la hiperficción se deban al hecho de que el género está todavía en una fase se experimentación temprana, tal como ha sucedido con otras artes tecnológicas como la fotografía o el cine. En estos casos suele ocurrir que, mientras se gana en volumen y en calidad, los autores se preocupan más por la factura misma que por la estética.

La más mencionada de las diferencias entre texto impreso e hipertexto es la multi-linealidad de éste último, frente a una supuesta rigidez secuencial del primero. Sin embargo, Fauth afirma que, de un lado, todo texto crea un espacio tridimensional en el que las palabras hacen eco de y refieren al lector una variada intra e inter textualidad. De otro lado, las estructuras hipertextuales teóricamente favorecen aspectos como la multi-linealidad, el antijerarquismo, el descentramiento y liberan al lector de tener un principio y un final únicos, pero en la práctica producen una linealidad aún más simple y rígida.

El rasgo más llamativo del hipertexto son los enlaces, señales que sugieren el recorrido por textos paralelos y que deberían proporcionar al lector, en el caso de la hiperficción, la posibilidad de optar por distintos niveles de la historia. Sin embargo esta posibilidad pocas veces se cumple satisfactoriamente. Quizás el hipertexto de ficción que mejor lo hace es "Afternoon" de Michel Joyce. En este hipertexto, el lector puede encontrar la frase: "I want to say I may have seen my son die this morning." (quiero decir que pude haber visto a mi hijo morir esta mañana). Si el lector selecciona la palabra "son", la historia sigue una dirección narrativa. Si el lector escoge otro juego de palabras, ella irá de otra manera completamente distinta. Sin embargo, la semántica de los enlaces es incierta y el lector nunca podrá saber si su recorrido influye realmente en la historia, lo que puede conducir a la pasividad o a la confusión.

Para Fauth, una manera prometedora de significación es el "pie de página avanzado", técnica por la cual un eslabón conduce a un nodo que ofrece más información sobre un asunto sin chocar con la continuidad de la historia. Bien utilizada, esta técnica puede ofrecer una valiosa tensión entre perspectivas diferentes, las cuales se derivan de la información adicional disponible. En cualquier caso, las reglas para la significación de la red de enlaces deben estar claras y el autor debe usar los eslabones como un elemento gramatical y semántico que debe funcionar adecuadamente.

La otra promesa de los hipertextos consiste en la idea de que la "autoría" podrá democratizarse, gracias al derrumbamiento de las barreras entre escritores y lectores. Los lectores electrónicos podrán hacer las cosas que ellos escojan hacer y una especie de "segunda oralidad" podrá reinstalarse en el texto, gracias a la cual, el lector podrá influir en la historia. No obstante, en la práctica, el autor no cede demasiado mando sobre su historia, pues todos los nodos son escritos por él, e incluso los enlaces y sugerencias de recorridos, así como las estructuras narrativas han sido preparadas de antemano. Además, frente a esta dudosa transformación del rol del escritor se genera , más bien, el peligro de la confusión e incomprensión por parte del lector. Hay, en todos estos casos, un peligro de fracaso inminente.

En la ficción tradicional, el creador hace las selecciones y no se las deja al lector en cuanto considera que no está autorizado para crear, a no ser que quiera él mismo emprender la tarea de la creación. La colaboración entre el escritor y el lector en la hiperficción suele estar "desnivelada", no es siempre una colaboración entre dos artistas, generando un riesgo de heterogeneidad que afectará la estética de la ficción misma, a no ser que todo la práctica hipertextual se tome como un juego. Es precisamente esta característica la que Fauth finalmente reivindica de la hiperficción: el juego, que libera al lector de la solemnidad propia de la literatura impresa.

Finalmente, Fauth recuerda cómo algunos tipos de ficción, sin necesidad de arrobarse papeles tan innovadores, logran, a pesar de las limitaciones propias de su formatos secuenciales, simular satisfactoriamente muchas de las promesas que el hipertexto anuncia. Por ahora, la hiperficción sólo parece estar cargada de demasiados problemas y más bien pocas ventajas.

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