En los afluentes y riberas de los grandes ríos
de esta vasta zona, habita una población indígena significativa
que no fue afectada en forma definitiva por la sistemática tarea
de aculturación llevada a cabo por los Jesuitas y otras órdenes
religiosas durante los siglos XVII y XVIII y que fue un ingrediente fundamental
en la consolidación de la personalidad hispánica de dicha
región. En el área de los ríos Meta y Manacacías
habitan los Achagua y Piapoco y un poco más adelante los grupos
Sikuani o Guahibo que se extienden en el Vichada hasta la frontera con
Venezuela y hasta la región del río Guaviare, límite
último con la zona selvática donde habitan sus parientes
los Guayabero.